Dulce introducción al caos

Vivir y enredarse. Desenredarse y vivir más aún.

sábado, 12 de enero de 2013

Apnea

Estoy en apnea. No respiro. No hablo. No pestañeo. No duermo. No escribo. Te parecerá extraño pero es un estado plancentero. Se ha parado el mundo. Lo he parado yo.

Brutal experiencia asomarme al abismo de unos ojos sin color. Por fin. Y encontrar mi reflejo limpio, claro, en paz: me he visto acompañada. No sé ni cuánto ni cómo y ni siquiera si es real, porque las realidades me parecen casi ensoñaciones que se deslizan con los días, dulcemente, pero también con una firmeza que a veces da miedo. Me muevo, nos movemos. Eso sí lo sé. Tanto y tanto ha sido, que descanso las yemas de mis dedos y me repienso, a ver si me encuentro enredada o tampoco.

Este lugar no está en crisis, aquí no caben esas mandangas. Este rincón me ha proporcionado ratos de absoluta felicidad, me ha acercado a personas que merecen la pena. Y nos hemos entendido, porque hay lenguajes universales aunque a veces parezca que no. Es un lugar con muy poco ruido. He llorado amarga o emocionada o por encontrar algún destello de belleza perdido por ahí. Me he hecho un poquito más fuerte colgada de esta enredadera. Le debo tanto, que por eso ahora no sé muy bien cómo hacer.

Necesito un poco de silencio. La vida a veces se presenta tan desnuda que las palabras sólo emborronan la belleza de la piel.

Si un día me da por amarrar los últimos nudos de esta red, tengo pensado decírtelo e invitarte a otros lugares, a otros escenarios en los que nos podamos imaginar. Ahora mismo no me pienso de otra manera. Sigo necesitando compartir. Pero este espacio tan especial para mi, esta red para saltar sin red, quizás ya me ha hecho compañía el tiempo que precisaba. No lo sé. Todavía no estoy segura, pero esto es una advertencia: vas a ser la primera persona en saberlo.

Me quedo por aquí sin palabras. En apnea, latente,  agazapada como un alacrán, buscando mi destino.
Gracias.


4 comentarios:

  1. En "apnea" incluso se puede respirar mejor. Lástima que la realidad siempre acaba llamando a la puerta.
    Un fuerte abrazo Ada!

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    1. Mira, otra forma de verlo: igual estoy hiperventilando y ni me he dado cuenta. jjj

      Hay realidades que a mí no me importa que se cuelen en mi casa.
      Gracias, Antonio

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  2. Me gusta la apnea. Pero aun me gusta más este espacio. Espero que se puedan llevar bien cuanto sea posible,
    besicos
    t.

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    1. Ya verás t., que lo que sea estará bien. En algún lugar habré de contar lo que sólo se puede contar en lugares como este. Eso creo que ya no lo puedo parar. ;)

      Un besazo.
      Eres una grande!

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