Dulce introducción al caos

Vivir y enredarse. Desenredarse y vivir más aún.

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Lunática




Ilustración de Sasha Ivoylova

Te expliqué que vivo en la luna y, aún a riesgo de perderte, hoy te lo repito: soy una lunática. No intentes entenderlo. Tampoco me sometas a juicio. Nací así.

Desde mi posición, mitad condena, mitad privilegio, soy capaz de comprender cosas con gran claridad, mientras que lo que queda del otro lado de la luna, entra en eclipse y, te pongas como te pongas, no lo puedo ver.

Acostumbro a mirar la tierra, tan lejos y tan cerca, por si te encuentro entre los puntitos de luz. Lo peor es cuando hay luna nueva; así no hay manera de seguirte la pista... Reina la oscuridad.

Pero... ay! con la luna llena... Con la luna llena me deslizo por su superficie redonda, gigante; me hacen cosquillas sus cráteres en la lunática piel. Y te veo. Me divierte verte en tus juegos tontos, como esperando un milagro... Qué pequeño te veo... 

Y es en esos momentos cuando entiendo, que bien puede ser que los milagros existan en (nuestra) realidad. Lo demás es luna nueva.

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