Dulce introducción al caos

Vivir y enredarse. Desenredarse y vivir más aún.

viernes, 10 de agosto de 2012

Tormenta


Estallan truenos
que dejan sin respiración
Calor asfixiante
tormenta de verano
Energía que se acumula
hasta romper el cielo en dos

Se acabó la tregua

Tierra mojada
bajo mis párpados


viernes, 3 de agosto de 2012

(Des)memoria


Mi memoria juega al escondite.

Parece como si saltase de flor en flor, incapaz de posarse en los cardos. Duelen las espinas. Cuando te pinchas en una de ellas, algo se desprende por el torrente sanguíneo. Y los recuerdos negros se deslizan hasta el corazón.

Yo no olvido fácilmente pero a mi memoria le entretiene jugar a esconderse y me oculta lo innombrable: para no hacerme tanto daño, para no verme triste. Sin embargo, otras veces me sorprende reglándome recuerdos brillantes,  instantes de luz. Carne de gallina.

A lo largo de los años comprendí que los recuerdos intensos son el mejor tesoro que nos queda del pasado. Y el pasado es todo menos el efímero presente. Todo y nada, todo o nada.

Ahora, en lugar de pesarme el  no recuerdo, cada día es una reconciliación gozosa con mi memoria desmemoriada, tan caprichosa. Sólo lo importante.

Y sí, todavía me acuerdo de ti. 
Y de que el amor está en el camino.
Y de poco más...


miércoles, 1 de agosto de 2012

6 acordes


Seis acordes pueden cambiar una vida. O dos. Si no, que se lo pregunten a Leonard Cohen. He encontrado por casualidad las palabras que dijo al recibir el Premio Principe de Asturias de las Letras en el 2011. Hay algo conmovedor en este hombre de voz rasgada. También en lo que cuenta. Y en lo que canta.

El caso es que para mí, habla de regalos. Y da su agradecimiento: a la tierra, a la voz de Lorca que le dio permiso para descubrir su propia voz, al español que le regaló esos seis acordes y decidió marcharse... quién sabe si regalándole también curiosidad por seguir explorando, más allá de la tristeza.

Me hace pensar en la infinidad de regalos que nos hacen: unas palabras, un tiempo compartido, un olor, una canción... Cada día nos llega algo de los demás, en mil y una formas. Regalos que pueden cambiarte la vida o, al menos, enriquecerla. Y también me hace pensar en lo vulnerable de lo vivo. Hoy aquí, mañana allá.

Por eso hay que tener los sentidos despiertos para no pasar por alto ninguno de los regalos que recibimos. Y no olvidar que, aunque a veces parece que has cogido un raíl que te lleva hacia el norte, un día te llegan seis acordes casuales de alguien que se cruza levemente en tu camino y continuas, inevitablemente, hacia el sur. 

Gracias Leonard!