Dulce introducción al caos

Vivir y enredarse. Desenredarse y vivir más aún.

domingo, 15 de julio de 2012

Brutal


Vivir es violento
hay bombas
fobias
maniobras de guerrilla
y desengaños 

Sangre que se derrama
hay sufrimiento
enfermedad
falta de coherencia
y desmayo

Brutal es el dolor de estar viva
sobre todo si las balas
me encuentran
bailando desnuda

Brutal es la ceguera
que no deja ver
que más allá del dolor
está la vida



Como Chavela Vargas,
que a sus 93 años sigue siendo desgarradora y brutal.

viernes, 13 de julio de 2012

Lo intangible


Apología de lo intangible: la belleza, la energía, las ideas, la música, la virtud, un paisaje, el amor, el humor, la risa, la alegría, los sueños, la solidaridad, una sonrisa, un rayo de sol que se enreda en mi pelo, la salud, el deseo...

Más allá de las personas que queremos, todo lo importante es intangible. Incluso lo realmente especial de las personas, lo que nos hace singulares, es intocable. Lo otro es carne (cruda).

Nadie tiene tanto poder como para arrancarnos lo intangible.
Y mira que lo intentan, dando zarpazos acá y allá, tocando más allá de lo razonable.
Me dan igual. Que les jodan.
He aprendido  a esperar sin razón.

Tengo la certeza de que mi alma necesita una alta dosis de libertad simplemente para ser. Y cada vez veo más claro que lo tangible, resta.

Un día más me quedaré sentada aquí...


martes, 10 de julio de 2012

Pequeña

Cuanto más grandes son mis palabras, más pequeña me siento, sabedora de que lo que no digo es infinito. 
Preñada de infinito. Así estoy. Todo es demasiado. Digo demasiado pero me callo más. Siento demasiado y a la vez noto el sabor amargo de la anestesia en la boca. Envidio las medias tintas y sin embargo en ellas me ahogaría: en el mar tranquilo de las medias tintas.

Puede que no tenga remedio.
O puede que simplemente sea cuestión de perspectiva...


 

miércoles, 4 de julio de 2012

Medio pan y un libro


Alocución de Federico García Lorca al Pueblo de Fuente de Vaqueros (Granada). 
Septiembre 1931.
“Cuando alguien va al teatro, a un concierto o a una fiesta de cualquier índole que sea, si la fiesta es de su agrado, recuerda inmediatamente y lamenta que las personas que él quiere no se encuentren allí. ‘Lo que le gustaría esto a mi hermana, a mi padre’, piensa, y no goza ya del espectáculo sino a través de una leve melancolía. Ésta es la melancolía que yo siento, no por la gente de mi casa, que sería pequeño y ruin, sino por todas las criaturas que por falta de medios y por desgracia suya no gozan del supremo bien de la belleza que es vida y es bondad y es serenidad y es pasión.
Por eso no tengo nunca un libro, porque regalo cuantos compro, que son infinitos, y por eso estoy aquí honrado y contento de inaugurar esta biblioteca del pueblo, la primera seguramente en toda la provincia de Granada.
No sólo de pan vive el hombre. Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan; sino que pediría medio pan y un libro. Y yo ataco desde aquí violentamente a los que solamente hablan de reivindicaciones económicas sin nombrar jamás las reivindicaciones culturales que es lo que los pueblos piden a gritos. Bien está que todos los hombres coman, pero que todos los hombres sepan. Que gocen todos los frutos del espíritu humano porque lo contrario es convertirlos en máquinas al servicio de Estado, es convertirlos en esclavos de una terrible organización social.
Yo tengo mucha más lástima de un hombre que quiere saber y no puede, que de un hambriento. Porque un hambriento puede calmar su hambre fácilmente con un pedazo de pan o con unas frutas, pero un hombre que tiene ansia de saber y no tiene medios, sufre una terrible agonía porque son libros, libros, muchos libros los que necesita y ¿dónde están esos libros?
¡Libros! ¡Libros! He aquí una palabra mágica que equivale a decir: ‘amor, amor’, y que debían los pueblos pedir como piden pan o como anhelan la lluvia para sus sementeras. Cuando el insigne escritor ruso Fedor Dostoyevsky, padre de la revolución rusa mucho más que Lenin, estaba prisionero en la Siberia, alejado del mundo, entre cuatro paredes y cercado por desoladas llanuras de nieve infinita; y pedía socorro en carta a su lejana familia, sólo decía: ‘¡Enviadme libros, libros, muchos libros para que mi alma no muera!’. Tenía frío y no pedía fuego, tenía terrible sed y no pedía agua: pedía libros, es decir, horizontes, es decir, escaleras para subir la cumbre del espíritu y del corazón. Porque la agonía física, biológica, natural, de un cuerpo por hambre, sed o frío, dura poco, muy poco, pero la agonía del alma insatisfecha dura toda la vida.
Ya ha dicho el gran Menéndez Pidal, uno de los sabios más verdaderos de Europa, que el lema de la República debe ser: ‘Cultura’. Cultura porque sólo a través de ella se pueden resolver los problemas en que hoy se debate el pueblo lleno de fe, pero falto de luz."

Qué grande...