Dulce introducción al caos

Vivir y enredarse. Desenredarse y vivir más aún.

jueves, 31 de mayo de 2012

Pepinazo


El mayor bombazo pueden ser dos palabras, una llamada telefónica, tu mirada... unos segundos de parada cardíaca, mi salto al vacío.
El bombazo acecha a cada segundo; sobre todo si la adrenalina se proclama independiente.

A veces pienso en bombas, en balas, en explosivos de verdad. En lo anecdótico que resulta vivir. Y pienso también en personas que conviven con sus sonidos. Y con el agujero que dejan. Entonces entiendo que hay mundos en el mundo de los que hoy no puedo ni hacerme una remota idea. Me horroriza esa idea.

Y mis bombas cotidianas pueden ser igual de violentas, pero hay algo en las armas de fuego que me es ajeno: literal y afortunadamente.
 

No hay comentarios:

Publicar un comentario