Dulce introducción al caos

Vivir y enredarse. Desenredarse y vivir más aún.

lunes, 30 de abril de 2012

Pesa

Me pesa la lluvia
los días grises
las dudas existenciales
las ausencias
el tiempo que se va
y lo que no es
o nunca pudo ser

Las palabras-misiles
que salen imparables
sembrando el pánico
haciéndonos víctimas
Esas también me pesan

El sueño que se retrasa
El cansancio de otras vidas
Tus manos que no están
Los ojos que ya no miran
Mi casa desordenada

Pesa la vida tantas veces
que ser consciente
de la intensidad de estar viva
o acabar arrastrándome
es la diferencia
entre poder calibrar la balanza
o no.

Pesa este instante
pasa este instante


miércoles, 25 de abril de 2012

Efímero


Felicidade se acha é em horinhas de descuido 
                                                               Joao Guimaraes Rosa


La felicidad llega cuando te despistas, cuando no estás pendiente de si viene o va. 
Es una novia caprichosa, ésta.
Y efímera.
 
Como el olor de la tormenta del sábado pasado.
O después, cuando el cielo y el suelo se empeñaron en componer un lienzo bellísimo...


Como el abrazo que esperas. O incluso más, el que ni imaginas.
En algunas palabras también se esconde.

También se entretiene en la música, donde me abandono tantas y tantas veces. Esos ratitos con banda sonora en los que sólo puedo ser feliz, porque todo discurre en tanta armonía que es imposible no dejarse llevar al otro lado. 

Maravillosas horillas de descuido.

Algunas veces la felicidad llega de rebote, como me ocurrió ayer.

Gracias, Loreena. Un poco por todo.

jueves, 19 de abril de 2012

Lo mejor de ti

Me deslizo
por las cuerdas de tu arpa
comprendo
que por encima de  palabras 
la música 
expresa de modo inequívoco
sin gramática

Belleza

No necesito hablar idiomas
para conectar con lo mejor de ti


miércoles, 18 de abril de 2012

Para saltar por la ventana

He abierto una ventana en el muro para ver el cielo, para sentir el aire en la cara, para soñar que la vida discurre tranquila incluso en parajes que no logro adivinar. Me costó mucho esfuerzo abrirla, luchando contra las piedras que se acumulaban delante de mí y no me dejaban ver.

Ahora que miro más lejos, que respiro tranquila, que cada vez conozco más lugares posibles, escudriño el horizonte buscando siempre algo más.

He abierto una ventana y bien podría saltar por ella, pero me sobran los motivos -o la curiosidad- para bajar la escalera e ir detrás de ese algo más. Tengo una ventana muy valiosa, pero elijo la puerta.
Una libertad que todavía me queda.


domingo, 15 de abril de 2012

Iniciática

Vivir es un viaje iniciático continuo.

Si tú quieres, hay situaciones decisivas y momentos de los que recoger una enseñanza a cada pestañeo. Me interesa mucho la profundidad de lo cotidiano. Pero sin mucho aspaviento. Sin obsesión por lo espiritual y la trascendencia. Me interesan los aprendizajes básicos, del día a día, esos que nos sirven de verdad.

Estos días inciertos tienen tanta letra pequeña que a veces nos resulta imposible descifrar todo lo que esconde en su sutileza. Las personas también somos viajes: lo somos las unas para las otras. Y así giramos enredándonos de una u otra manera.

Te busco, me buscas y si nos encontramos es para aprender algo. Echo de menos, en ocasiones,  cuando escuchaba más. Ahora a veces me emborracho de palabras y te las vomito. No me gusta esa sensación: es bueno vaciarse pero no encima de otros. Tampoco me agrada recordarme muda. Así soy: siempre en discordia interna, pero cada vez más serena. Este es mi viaje.

En cualquier caso prosigo ruta, improvisando itinerarios, con curiosidad y expectación. Descubrir duele tantas veces. Viajar es maravilloso pero puedes ir demasiado lejos.

La vida me resulta un poco así, una experiencia iniciática prolongada: la más dura de las drogas.

Torre iniciática (Quinta da Regaleira), por Ada Red

domingo, 8 de abril de 2012

Extraño viaje

El autobús para en este lugar sórdido. Lo odio, sobre todo porque está tan sucio que mis zapatillas se pegan al suelo y a punto estoy de quedarme allí, en ninguna parte. Llegar aquí me recuerda que de mi viaje de ida tan sólo hace cuatro días; mismo ritual invertido. El eterno retorno. Todo son idas y vueltas, para acabar en el mismo sitio. Nacer y morir. Y las vivencias y los sueñecitos que nos echamos en medio.

Coincide parar aquí con el fin del libro Todo lo que podríamos haber sido tú y yo si no fuéramos tú y yo, de Albert Espinosa. Lo elegí para este viaje por lo sugerente del título, sin más. Me cuesta unos minutos de reflexión entender el final. O convencerme a mí misma de que sí. Estoy lenta.

La vida es ésto. Los viajes también. Se ponen en juego fichas que ni siquiera podemos comprender. Y, sí, el eterno retorno juega un rato al escondite. El tiempo también baila, como en el libro. Los encuentros, la falta de encuentro. El suelo infecto de este bar de carretera y el cielo limpio de Extremadura. El tú y el yo. Los sentimientos que nos regalan los demás, a los que apenas conocemos. Nuestra cercanía. El deseo. Sexo. Un placer, viajar. Me duele la espalda. Instrumentos musicales. Arte. Exyonquis. Corazones, no más. Cerveza y planetas distintos. Un teatro, la vida. Lo grueso que se puede hacer el silencio. El miedo a quedarnos sin sueños. La necesidad de encontrar a un extraño que nos explique lo que no sabemos de nosotras. El paisaje del valle de la Serena al atardecer. Las palabras que no he dicho. La risa que amansa a las fieras. Ruinas romanas y ruinas cotidianas. El otro que nos completa. Buen gusto. Malos entendidos.

Saber que hay personas con las que podríamos haber sido algo más, o algo menos, si no nos empeñásemos en ser cada uno. Tú o yo.

Es un viaje extraño éste, como el libro que cierro. Divertido y lleno de interés, con mucho amor pero también deja tristeza en los ojos y suspiros profundos. Las realidades se entrecruzan continuamente pariendo otra nueva realidad. Ya no sé lo que he leído y lo que he viajado.

Me bajo del autobús. Estoy de vuelta.
A ver qué sueño esta noche.


Esto también me lo traigo del viaje. Mira qué bien!

martes, 3 de abril de 2012

Espejismo

Hay sueños recurrentes que me agobiarían si los soñase, pero mi mundo onírico no va por ahí. Mis sueños se empeñan en ser tan libres que sólo me visitan cuando no duermo.
Son todo lo contrario a las pesadillas, pero un poco sí me complican la vida. Porque llega un momento en que no sé si la realidad es real o son sueños que se atraviesan, se superponen al día a día. Tienen su encanto. Y su poder adictivo. Logran estos sueños-espejismo camelarme muchas veces con sus historias: milongas que me emocionan, sí, pero me tapan los ojos a lo que hay. Y lo que hay es lo que es. Creo.

Los espejismos son este estado intermedio en que yo ya me muevo con soltura. Hasta que se rompe el espejo, de tan superlativo, y acabo clavándome sus añicos en los pies.
Ay, los pies sangrantes... esos sí que me devuelven al suelo. Rápido.


domingo, 1 de abril de 2012

Disidente

Me alejo del mundo
para tomar perspectiva
y elijo
el único modo que encuentro
de estar y ser yo

Disidencia

Es valioso
ser cada vez más una
quizás más vieja y rara
o libre

Disidente de casi todo
descubro
agazapada
la soledad compañera
menos aniquiladora
que la sumisión

Disidencia, belleza y amor
receta
para mi supervivencia cotidiana

Disidente
pero tampoco de ti