Dulce introducción al caos

Vivir y enredarse. Desenredarse y vivir más aún.

miércoles, 19 de octubre de 2011

Cenizas

Me tiras
cenizas a la cara
sin saber
que yo
pongo la otra mejilla.

No es virtud cristiana
lo mío.

Es mi espera
paciente
de que vuelvas
las recojas
y aticemos la hoguera.

Si me manchas la otra
mejilla
no reces
ni huyas:
no habrá un dios
que te salve.

sábado, 15 de octubre de 2011

15 de Octubre 2011

Mi hoy se compone de espera, de elucubraciones, de amor y de revolución.
Feliz día a todxs!

"-¡Qué estúpida fui, Manuel!
- Nada de estupidez, Maya, eso se llama enamorarse del amor.
- ¿Cómo?
- A Daniel lo conoces muy poco. Estás enamorada de la euforia que él te produce.
- Esa euforia es lo único que me importa, Manuel. No puedo vivir sin Daniel.
- Por supuesto que puedes vivir sin él. Ese joven fue la llave para abrirte el corazón. La adicción al amor no te arruinará la salud ni la vida, como el crack o el vodka, pero debes aprender a distinguir entre el objeto amoroso, en este caso Daniel, y la excitación de tener el corazón abierto.
- Repite, hombre, me estás hablando como los terapeutas de Oregón.
- Sabes que he pasado la mitad de mi vida cerrado a machote, Maya. recién ahora empiezo a abrirme, pero no puedo escoger los sentimientos. Por la misma apertura que entra el amor, se cuela el miedo. Lo que te quiero decir es que si eres capaz de amar mucho, también vas a sufrir mucho.
- Me voy a morir, Manuel. No puedo aguantar esto. ¡Es lo peor que me ha pasado!
- No gringuita, es una desgracia temporal, un pelo de la cola comparado con tu tragedia del año pasado. Ese mochilero te hizo un favor, te dio la oportunidad de conocerte mejor.
- No tengo ni la más jodida idea de quién soy, Manuel.
- Vas camino a descubrirlo.
- ¿Tú sabes quién es Manuel Arias?
- No todavía, pero ya di los primeros pasos. Tú estás más avanzada y tienes mucho más tiempo por delante que yo, Maya."

De El cuaderno de Maya, de Isabel Allende

viernes, 14 de octubre de 2011

Sinsentidos

Mis ojos han quedado ciegos de tanto buscarte. Olvidé tu olor hace demasiados días.
¿Para qué oir?
Sólo me queda en la boca sabor a sal. Soy pura lágrima. 
Y como no puedo acariciarte, mis dedos teclean palabras para ti, con la peregrina esperanza de que me leas. O simplemente me intuyas.
A veces creo que la nieve negra es más real que tú.

miércoles, 12 de octubre de 2011

Saudade

Hoy ha sido un día espectacular. Poco a poco se han ido encadenando las horas, hasta llegar a la que parece la noche de un domingo de morriña. Quizás de esa saudade de los portugueses que resulta difícil de definir.
Cesária Évora le puso la mejor voz. Ahora dicen que se ha retirado, que necesita cuidarse.
Para los demás quizás no; para ella me parece la mejor noticia. 
La reina de la morna. La diva aux pieds nus.
Grande esta mujer. 
Grande su Sodade.
(pincha si la quieres escuchar)
Cesária Évora, por Ada Red

domingo, 9 de octubre de 2011

Loca

Desde que escuché a esta mujer en directo, de vez en cuando buceo por la red en su busca. Yo creo que aquello fue amor a primer oído. Es poseedora de una voz y una sensibilidad muy especiales. Me gusta todo lo suyo que voy descubriendo.
Pero lo de esta canción es todavía más. Belleza pura. En ella se  hilvanan muchos matices que por uno u otro motivo me tocan teclas muy profundas, debajo de capas y capas de yo: en los instrumentos, en lo que dice, en el sentimiento y en la atmósfera que lo envuelve todo, hay algo que me sobrecoge y no se dirige a mí, va directa e inequívocamente  a mis emociones. Es hermoso.

Sólo por este delicado hallazgo, mi domingo casero y perezoso ha recobrado el color. Y el calor.

sábado, 8 de octubre de 2011

martes, 4 de octubre de 2011

tic tac tic tac

Conjuro el reloj, me alío con el calendario para no perder la calma y espero, espero, espero.
Y entre historias simpáticas y otras -que de todas me pasan- espero esperanzada, llena de emoción, a ti Maya -la pequeña Maya- que has elegido este amable otoño de granadas y almendros hechos fruto, para asomarte a ver qué se cuece por aquí.
Tengo tantas ganas de ofrecerte mis brazos!
tic, tac, tic, tac...