Dulce introducción al caos

Vivir y enredarse. Desenredarse y vivir más aún.

martes, 27 de septiembre de 2011

The wonder of falling in love

Pues sí, sí...
Es maravilloso enamorarse
Y sí, me gusta la música de este tipo!
Mañana está aquí, en La lata de Bombillas, a las 21h.
mmmmm

lunes, 26 de septiembre de 2011

Pacífica

Me adormezco. Sueño contigo. 
Bandera blanca.

Y te encuentro. Tu sonrisa se hace presente por enésima vez en mi duermevela. Sabes que te tengo clavado en los ojos. Pero no me dueles. Sólo que estar viva escuece a veces. Podría morir de amor. Sobre todo si sigues lanzándome besos.
Pero prefiero vivir de amor.

Nuestra calle es hoy más larga, más ancha.
En nuestra calle hoy no hay oscuridad. Nunca una noche fue tan brillante.

domingo, 25 de septiembre de 2011

Bélica

He despertado de forma inesperada. El corazón fuera del pecho.

Te he visto por el rabillo del ojo. Me mirabas y sonreías.
Puede que creas que tu sonrisa me calma. Pero ya no. Se atraviesa en mi mirada. Y me desconcierta. No me lances besos de misericordia. No voy a morir de amor. Ni siquiera habrá un hueco para ti en mis recuerdos.

La calle que un día nos presentó hoy arderá bajo bombas de racimo.
El amanecer llegará con su tregua: tras el ataque seguiré durmiendo.
Y tú despertarás, sin saber por qué, con resaca de explosiones.

sábado, 24 de septiembre de 2011

Que veinte años no es nada

Hoy hace 20 años que se publicó el Nevermind de Nirvana.
Mi primera "minicadena" con lector de CDs llegó poco después y entraron por la puerta de mi casa 3 discos en este formato cogidos de la mano: el mío, ya lo conté un día, el Bigger, better, faster, more, de 4 non Blondes; mi hermano mayor eligió el Nevermind, de Nirvana; el pequeño, el Tubular Bells de Mike Olfield.

Que hoy hace 20 años: que son muchos o que no son nada. Ya no lo sé.
Musicalemente también yo crecí  influenciada por aquello del sonido Seattle, por lo indie o alternativo, unido a rock, pop, punk... Eran los 90. Pasaban en lo musical muchas más cosas , pero Nirvana significó una vuelta de tuerca que  a mí me ayudó a ser un poco más feliz. Me acompañaron. Vestir en la calle con la ropa de estar por casa era más normal. Esos chandals cutres ahora eran grunge. Qué alegría!

Gracias, Kurt Cobain. Gracias Nirvana.
Y, por supuesto, gracias al Bar 31 por mostrarnos aquel novedoso panorama musical a los que nos dejábamos caer por ahí, en esa pequeña ciudad de provincias que era Huesca.



Os dejo también Lithium en directo, el video de Smells like teen spirit y una rareza vocal sobre esta última canción firmada por Flying Pickets.

A por otros veinte!

lunes, 19 de septiembre de 2011

Mi mar de fueguitos

El Mundo
"Un hombre del pueblo de Neguá, en la costa de Colombia, pudo subir al cielo.
A la vuelta contó.
Dijo que había contemplado desde allá arriba la vida humana.
Y dijo que somos un mar de fueguitos.
"El mundo es eso -reveló- un montón de gente. Un mar de fueguitos."

Cada persona brilla con una luz propia entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende"
Eduardo Galeano, El libro de los abrazos


He pensado mucho en ese mar de fueguitos de Galeano estos días (y acabo de descubrir que el de los abrazos es otro de los libros que he perdido a lo largo de mi vida -espero que esté en buenas manos-).
Y pensaba en él porque en mi pequeño pueblo se ha apagado otro fueguito. Un fueguito que era ya una rara avis, que había contado uno a uno 107 años, casi 108. Yoya es o ha sido todo un desafío al modo de vida actual: todo efímero, todo rápido, todo ya.
Me entristece mucho que se apague un fuego en Sieso. Allí, para mí, cada fuego cuenta mucho. Es un echar de menos personal, pero también una pérdida preciosa para una comunidad tan reducida.

Sé que es una actitud un tanto egoista, porque no estoy allí día a día dando mi luz, pero deseo con todas mis fuerzas que mi pueblo no quede sumido en la oscuridad. 
Y me imagino a veces como una pirómana de buena voluntad, encendiendo hogueras en las casas vacías, atizándolas para que salten chispas y por arte de birlibirloque se generen nuevos fueguitos.
Tendré que repensarlo. Una vez más.
Ea!



viernes, 16 de septiembre de 2011

Los habituales

Anche te, por Ada Red

"Noi siamo liberi, liberi
liberi di volare
Siamo liberi, liberi
liberi di sbagliare
Siamo liberi, liberi
liberi di sognare
Siamo liberi, liberi di non ritornare!
Noi siamo i soliti quelli così"

majo 
esta canción

Libre de no volver, estoy de vuelta.

sábado, 10 de septiembre de 2011

La sigaretta

La encontré de casualidad. Yo estaba haciendo una foto a la laguna desde el puente que une Burano con Mazzorbo. Ella llegó desde la isla de colores con su bici azul y la prensa del día en una bolsa.  Pero nos encontramos en ninguna parte, en un espacio entre dos islas, suspedidas en un tiempo a contratiempo.

Cuando me pidió aquel cigarrillo le dije que hace dos años que no fumo. Mi dispiace!
Sin dejar de sonreir, soltó: "Dai, mi fai una fotografia?".
¿Quieres una fotografía? Pero... no te la podré hacer llegar...
"Sì, ne voglio una, dai, va bene, me la fai?"
...
click!
...
"Sono venuta fuori bene??"
En este momento me tocó el alma, la verdad. 
Sí, has salido muy bien. Mira, estás guapa.
Y le enseñé el visor.
Se miró con gesto emocionado.
"Grazie, grazie"
Siguió riendo, se montó en su bici y cruzó hacia Mazzorbo.
La vi pedalear a lo largo de la orilla un buen rato antes de adentrarse en su isla.

Y ahora que me acuerdo de ella, pongo aquí su foto porque pienso que quizás le haría feliz mostrarse, como quiso mostrarse a mi objetivo. 
Ser fotografiada por alguien. Ser mirada por alguien. 
Dejar de ser invisible.
Puede que aquel cigarrillo solamente fuese un pretexto.
  Donna della sigaretta, por Ada Red

sábado, 3 de septiembre de 2011

El poder de los viajes

"Es curioso: en los viajes como en el juego se conoce a las personas. Por su actitud ante lo imprevisto, la incomodidad, el riesgo; por su curiosidad o su abulia ante las cosas, podemos leer en el carácter de nuestro compañero de viaje más íntimas verdades que en varios años de relación sedentaria, tranquila y amistosa.
Cuando nuestra amiga Clotilde, tan buenecita ella en lo cotidiano, nos sorprende en un corto viaje a Santander acaparando el único cuarto de baño de la pensión, para salir finalmente dejándolo hecho una especie de pantano jabonoso, es como para dudar de la Clotilde que antaño conocíamos. Y si resulta que Mariano, tan educado él en la oficina, se convierte en ruta en un avaro que obliga a todos a dormir en un tugurio infecto y en un energúmeno autoritario incapaz de detener el coche aunque los demás se estén muriendo de ganas de ir al servicio, entonces habrá que convenir que el Mariano de la oficina sólo era un espejismo.

Tan bueno es esto de viajar para contemplar en toda su salsa las miserias y las grandezas del contrario, que sería recomendable que todas las parejas, antes de convivir, se pegasen un garbeíto de prueba. Y qué digo parejas: también deberían hacerlo los futuros socios de negocios diversos, los futbolistas con sus posibles entrenadores, los pacientes con sus potenciales dentistas, ¡ incluso los votantes con sus futuros diputados ! Sería un sistema espléndido para descubrir la medida interior de las personas, pero me temo que resulte impracticable por falta de plazas hoteleras.
Viajar nos exhibe tal y como somos, delata nuestros sueños y nuestros pavores . Hay viajes de muy diversa especie, tan distintos como distintos somos los seres humanos. Y así, hay turistas frenéticos que se recorren media Europa en cuatro días, y viajeros tan parsimoniosos que jamás regresan, como sería el caso del escritor Paul Bowles. Los hay que aman la rutina de un veraneo repetido, el retornar una y otra vez al mismo paisaje, al río que ya conocen, al atardecer en el que se recuerdan año tras año. Y los hay, por el contrario, aventureros y agitados, que hacen rafting con balsas de troncos por ríos espumosos y tronantes, vuelan por encima del Machu-Pichu en ala delta y demás barbaridades semejantes. Hay quienes siempre buscan el mar, y otros, en cambio, se chiflan por las montañas o el desierto. O por las grandes ciudades. O por las ruinas. O por un campo cubierto de vaquitas. Hay temperamentos para todo.
Por mi parte, a mí lo que más me gusta son los confines, aquellos lugares remotos y a menudo desolados en los que te sientes en el filo del mundo. En el borde mismo de lo desconocido. Aunque el exotismo y la distancia ayudan a conseguir este efecto, no es necesario marcharse muy lejos: me he sentido en el fin del mundo estando en León, en los Ancares, y hay en mi memoria una noche de luna llena, con las montañas brillando como espejos plateados, que guardaré sin duda en el recuerdo hasta el fin de mi tiempo.
Pero hubo otras ocasiones en las que me sentí tan lejos de todo lo conocido que casi me encontraba fuera de mi misma [...]."
Rosa Montero
La vida desnuda (artículos)

Siempre que huelo a viaje, me viene a la memoria este texto.
Los viajes son un aprendizaje constante, en el sentido más amplio.
Incluidas las pequeñas miserias humanas, por qué no.

jueves, 1 de septiembre de 2011

Gracias

A quien esté por ahí, de vez en cuando, echando un ojo a este rincón.
Mi red, llena de nudos.

 En silencio, con palabras, por error, por placer o por pasar el rato.
Aunque sólo sea por curiosidad.

 Llevo un tiempo des-enredada , pero nunca me olvido:
si tú no estuvieras al otro lado, 
a mí me habría dejado de interesar seguir en este.





 "No importa quién seas,
no importa hacia dónde vayas en tu vida; 
en algún momento
  necesitarás alguien que esté a tu lado"
Gracias por estar, aunque sea algún ratillo.