Dulce introducción al caos

Vivir y enredarse. Desenredarse y vivir más aún.

martes, 31 de mayo de 2011

Apasionante

Me siento muy identificada con el 15M.
También podría coger el micro en la plaza y quejarme de mi pequeña historia económico-laboral, pero no me parece tan especial como para hacerlo. Gasto más del 50 % de mi nómina en el alquiler de estos 60 metros cuadrados: sí, puede que sea gilipollas pero no especial. Mi situación económica es mala  desde que tengo uso de razón. Aún así he vivido por mi cuenta desde los 18 años. Tengo ahora 36. Estoy, como siempre: no tengo nada, tampoco debo nada.  Quizás ahora parezca que mi situación es menos precaria, porque ahora hay mucha gente que está peor que yo. Pero esta historia mía es  casi anecdótica, no la lloraré en la calle: mi vida es mucho más. Aunque económicamente sólo sobrevivo, por lo demás vivo.
Eso sí, estoy de acuerdo con que otro mundo es posible. Deseable. Y necesario.

Comparto muchas de las propuestas que he leído de las distintas acampadas, como esta lista que salió en los primeros días en Sol. También me ha puesto la piel de gallina escuchar a algunas personas en las asambleas.  Hay montones de gente anónima con mucha lucidez. Muchas personas sintonizando la misma emoción. Ha sido precioso.

Van pasando los días y, de momento, todo sigue . Se palpa quizás más cansancio, algún desencanto, también necesidad de concretar. Me parece -desde el principio- que concretar es dificil, aunque no negaré que necesario. Mi visión particular era y es que bajo unos puntos básicos de consenso, lo fresco de este movimiento es la organización espontánea, pacífica, plural, ocupando los espacios públicos para debatir, para dar voz a mucha gente con cosas que decir y propuestas por contar. Pensar, reflexionar, repensar. Buscar los puntos fuertes, las ideas (pocas y concretas) que unen a la gran mayoría de la gente que nos hemos acercado por ahí. Ya está bastante claro  el por qué de la "indignación" , mucha gente siente lo mismo aunque no se haya unido, en ocasiones por miedo a lo diferente, en ocasiones porque resulta más  cómodo no mover un dedo, seguir igual y esperar a que otros hagan, para luego, si no cambia el mundo (que no va a cambiar tanto en unas semanas, lo siento) opinar que no sirvió de nada. Quizás es el tiempo de ir perfilando el para qué del movimiento. Creí que precipitarse a crear muchos "listados"  -eso en cada acampada-, a dar forma escrita a múltiples reivindicaciones para presentar a no sé quién, no sé dónde, ni cuándo, no tenía sentido. Pensé que esa urgencia  por listar la revolución, por enumerar los ideales en algo que casi pareciese un programa político, podía empezar a asfixiar a la emoción. Era pronto para todo eso.
Y en algo me equivoqué:  la calle sigue hablando.

Con el paso de los días, espero y confío que la gente de las acampadas sepa decidir lo mejor para ellos y el 15M. Es en lo que están debatiendo ahora.
Yo, desde fuera, les animaría a dejarlo antes de que la acampada se extinga como un fuego al que no le llega oxígeno. Pero yo no estoy allí. Ni sé cuándo realmente va a faltar el oxígeno. La verdad es que son una gente que han apostado por la protesta de ese modo, fundamentales dentro de este proceso,  y  por eso mismo creo que han de poder encontrar el momento para decidir su mejor futuro inmediato, que tendrá mucho que ver con el futuro global de todo el fenómeno.

También me parece que es un momento de volver a puntos básicos, de interés común, y ver de qué forma organizarse para debatirlos y seguir trabajando ya más concretamente en otros modelos de democracia, de política, de economía, de salud, de medio ambiente, de educación, de lo que queramos. Porque si prolongamos la indefinición y todos opinamos sobre absolutamente todo -sin incidir en lo que nos une- surgen voces que a mí, al menos, tampoco me representan.

Nadie dijo que este camino fuese fácil. Tiene también sus contradicciones. Pero es apasionante, eso sí.
Yo, que acostumbro a ver la botella medio vacía, en esta ocasión,  soy optimista: aunque todo esto terminase mañana, creo que hay cosas que ya han cambiado.
Y también creo, de corazón, que otro mundo es posible. Que otro mundo es real. Aunque el primero al que tengamos que dar la vuelta sea al tuyo y al mío. Ese, seguramente, es el principio de otro cambio más global. Cambiar lo poquito que está en nuestra mano:  toda una revolución.
Avanza, avanzamos.

sábado, 28 de mayo de 2011

About utopía

Hoy me enreda la utopía... En la plaza se hablaba de ella. 
Me emociona que la plaza sea lo que debería ser, ágora, y me gustaría que ese reunirse para hablar sobre lo que nos importa como ciudadanos en la plaza pública pudiese continuar indefinidamente  y no se pervirtiese nunca (esto seguramente es una pequeña utopía o simplemente un deseo, qué sé yo!).
El caso es que la exposición que ha hecho el filósofo y escritor José Luis Rodríguez hoy, en Zaragoza, me ha parecido interesante y esclarecedora, desde el punto de vista del concepto, su teoría, práctica y sus dificultades.
Sólo quería compartir, brevemente, una de las ideas que él ha desarrollado,  porque me parece un buen punto de partida para la reflexión, no sólo en la plaza, sino también a nivel más personal:  las utopías suelen hablar de lugares remotos y de futuro, pero para crear un futuro feliz, tenemos, necesariamente, que redefinir el presente. Nuestro aquí y ahora.
Tener un presente feliz es la única manera posible de tener un futuro feliz. 
Con esta pincelada me quedo.

Tienda gratis, pour moi

jueves, 26 de mayo de 2011

Reflexionando


Bajo el chaparrón, pour moi

Así estábamos el sábado.
Yo, aún sigo.
No tengo prisa.

miércoles, 18 de mayo de 2011

Amores frikis

Hay amores que empiezan y terminan en nuestra imaginación...
... otros en la mesa del bar de la esquina.
Precioso y friki, al final, el amor es tan real como tú quieras.

martes, 10 de mayo de 2011

El extraño mirlo blanco

Será que es primavera y las golondrinas vuelven a anidar en patios y ventanas. Que me despietan sus trinos. Que me adormece el fresco ya agradable de la noche.
Las golondrinas se empeñan en hacer su nido en lugares tan peculiares que algunas se han ido alojando a lo largo de los años en mi pecho, cerca del corazón.
Tengo nidos de distintos tamaños ahí guardados, como un tesoro. Me ocupo algunas veces en añadir alguna ramita, quitar el barro más viejo, abrirme en canal para airearlos y dejar que les dé el sol.
Ahora que es primavera y juego a abrirme, titubeo, pues puede que llegue algún mirlo blanco que quiera hacer su casa en mi pecho, pero también puede que aparezca otro que se atreva a cagarse en él.
Será que es primavera, y las dudas también florecen.

domingo, 8 de mayo de 2011

Vómito

Bulímica de la vida
tantas veces
no queda más remedio
que provocarme el vómito.
Es más liberador
que hablar
y tratar que se me entienda.
Para que no me oigas
para que no me juzgues
escupo pensamientos
que son míos
pero nunca escucharás
salir de mi boca.

Vomito palabras, sí
a veces salpica
pero cada vez
me siento mejor.

                         Letras, recorte de Jose Orna

sábado, 7 de mayo de 2011

Paciencia

¿Será la paciencia la ciencia de la paz?
Porque para tener paciencia es necesario estar en paz...

La paciencia, dicen por ahí, es una gran virtud.
Hasta los ovarios estoy yo de ser paciente.
O de intentarlo.
Por ahí no saben que a veces, es un gran lastre.




Vuelvo a enlazar a estas mujeres porque, de verdad, merecen la pena.
Las migas también piden paciencia...

martes, 3 de mayo de 2011

Nobel de la Paz

Lo siento pero  no me alivia la muerte de Bin Laden, no creo que ahora el mundo sea más seguro, no saldré a celebrarlo como si desde ayer en el planeta sólo hubiese bondad, no creo que la muerte de este tipo ajusticie a los miles de muertos que él sentenció. 
No creo que sea un gran acontecimiento, ni una operación de precisión quirúrgica, ni un orgullo nacional para los EUA. 
No creo que sea un gran acto en busca de la paz matar a alguien, puede que sea un gran acto en busca de la venganza.
Tampoco creo lo que nos cuentan, que es poco y raro. Ni entiendo por qué ahora.
Pienso que crear mártires es altamente peligroso, que los fundamentalismos sólo restan derechos, que los que comenten crímenes amparados en la religión se creen libres de toda culpa y se seguirán inmolando.

No entiendo qué coño pasa en este mundo difícil, pero si yo fuese el premio Nobel de la Paz*, hace días me habría pegado un tiro.
Fijo.

*dícese del premio en sí mismo, el galardón; 
que no me apetece a mí ahora matar de un tiro a 
ninguna persona que haya recibido el premio 
Nobel de la Paz...