Dulce introducción al caos

Vivir y enredarse. Desenredarse y vivir más aún.

lunes, 28 de febrero de 2011

He aprendido

Hoy he recordado que las discapacidades no están descritas en ningún manual de diagnóstico.
Y que nos empeñamos en etiquetar y etiquetarnos, dejándonos la alegría en esa tarea.
Compartir un rato de felicidad con personas supuestamente "discapacitadas" me hace comprender que todos nos movemos por las mismas emociones y las mismas necesidades.
Y así, aprendo.

También hoy he visto a las flores de los almendros fundirse con la luz del atardecer, festejando que llega marzo.


sábado, 26 de febrero de 2011

Lo que está en mi mano

 
"Son cosas chiquitas
quizá no acaban con la pobreza,
quizá no nos sacan del subdesarrollo.
Pero quizá desencadenan la alegría de hacer
y la traduzcan en actos.
Al fin y al cabo
actuar sobre la realidad y cambiarla
aunque sea un poquito,
es también una manera de probar
que la realidad es transformable."
Eduardo Galeano

sábado, 19 de febrero de 2011

Mis calles

Me entretuve la otra noche en contar calles en las que he vivido hasta ahora. Hay unas cuantas y supongo que habrá más, porque vivo mi vida de una forma temporal.
He pasado mucho tiempo en la Calle Mayor, donde me crié (si es que puedo dar por terminada la acción de criarme) y desde entonces hasta hoy he vivido en muchas calles, algunas lejos, como Lower Clapton Road,  donde pasé un tiempo tan corto pero tan intenso que podría decir que lo multipliqué por cinco.
Tengo muy buenos recuerdos de todas mis calles: qué ratitos más ricos en la Calle Heredia, General Lasheras o La Vía. Tuve momentos menos dulces en casi todas también.
Sólo hay una en la que todo mi tiempo fue amable: tres meses de dicha en Contrà delle Barche, junto a mi añorado Nuovo Bar Astra.
Aunque tres meses son poco tiempo también sé que una semana puede ser un infierno.
Allí fui feliz
Ahora que lo pienso, en esa casa tuve menos cosas materiales que nunca: lo que me cupo en un par de mochilas,  habitación diminuta con cama pequeña, sin armarios (un par de cajas de fruta hicieron la vez), sin salón ni sofá; fumaba tabaco de liar y tenía que hacerlo en el balcón de la cocina (afortunadamente hizo un otoño espectacular, ese año); no tenía lavadora, ni tele, ni radio, ni ordenador, ni internet...También llegué sin amigos, ni pareja, ni familia. Estaban, pero estaban lejos.
Qué poquitas cosas hacen falta para ser feliz. Curioso.
He vivido en lugares "sacros" como María Auxiliadora o San Lamberto. Desde nuestro balcón de San Lamberto la visión  de la plaza era rocambolesca aproximadamente a diario... (si me acuerdo un día, dedicaré un soliloquio a aquella plaza, que me acompañó también en un tiempo especial).
Poblé algunas calles más, que ahora pueblan mis recuerdos.

Entre todos los nombres, me quedo con dos por su evidente belleza:
Costanilla del Suspiro y Calle del Heroísmo

Y si tuviera que quedarme con el sonido de una calle, me quedo con este:

jueves, 17 de febrero de 2011

Estás

Aunque no te veo
Estás
Aunque echo de menos
tu abrazo
tu palabra
tu olor y tu risa
Estás
En mi código genético
y también en el ético
Estás
Porque te necesito
te pienso y te quiero
Estás
Si pudiera hablarte
te diría
que lo más terrible ha sido
no poder agarrarme
a tu mano tendida
ni escucharte decir
hija mía.

miércoles, 16 de febrero de 2011

Mi corazón patata

No hay pulsómetro que entienda a mi corazón patata.
Ayer mismo lo encontré en el balcón,  a punto de echar a volar.
La semana pasada estaba en la escalera de mi casa, ya rodando hacia el patio...
Ya sé que os sonará raro, pero pensad por un momento lo que un corazón loco es capaz de hacer: volar es lo mínimo.
Ahora lo tengo en observación, aquí al ladito, pues no me fío: siempre me ha acompañado, a las crudas y a las maduras, pero ahora le veo un poco esquivo. Creo que quiere cambiar de vida y en mi pecho no se atreve, pues tampoco le gusta dañarme. Quiere volar, irse lejos, saltar, quizás coger de la mano a otro corazón tan loco como él y buscar nuevos horizontes.
Estoy algo preocupada, más por mí que por él. Lo suyo, que queréis que os diga, me da cierta envidia. Pero yo, yo... No sé cómo podré vivir sin mi corazón.
Casi me da vergüenza confesarlo pero... también he pensado en comérmelo frito... a ver si así se  tranquiliza  y puede volver a estar dentro de mí.

Mi patatilla, por Ada Red

domingo, 6 de febrero de 2011

Estímulo

A veces 3 minutos y 10 segundos son tan estimulantes como varios años de darle vueltas a una idea.
En este vídeo se funden un par de mis inquietudes.

Cuánto por aprender, aprehender, enredarme y vivir!

sábado, 5 de febrero de 2011

Caprichos de la luna

Quise hablarte de ausencias
y llorarte desasosiegos.
A riesgo de resultar lunática
me asomé al balcón
dispuesta a confesarme contigo.
No son noches propicias
por el frío -digo-
para mirarse en tu espejo
pero necesitaba, en mi soledad,
serenarme bajo tu luz.
Y me encuentro con que no te encuentro:
luna nueva, qué ironía.
Cojo las ausencias, el desasosiego, mis confesiones y la soledad...
... y los hago un ovillo, me los trago, los digiero...
Y espero a que llegue mañana, y me ilumine él.
El sol nunca falla.