Dulce introducción al caos

Vivir y enredarse. Desenredarse y vivir más aún.

martes, 30 de noviembre de 2010

Rien de rien

Strangers in the night, pour moi

no me arrepiento de nada.

No, no me arrepiento de nada
Ni el bien que me han hecho, ni el mal
Todo eso me da lo mismo
No, nada de nada
No, no me arrepiento de nada
Está pagado, barrido, olvidado
Me da lo mismo el pasado

Con mis recuerdos
Yo prendí el fuego
Mis tristezas, mis placeres
Ya no tengo necesidad de ellos
Barridos mis amores
con sus temblores
barridos para siempre
Vuelvo a partir de cero

No, nada de nada
No, no me arrepiento de nada
Ni el bien que me han hecho, ni el mal
Todo eso me da lo mismo
No, nada de nada
No, no me arrepiento de nada
Pues mi vida
mis alegrías
hoy
comienzan contigo...
                           (traducción de Rien de rien, interpretada por  Èdith Piaf)

domingo, 28 de noviembre de 2010

Hay que atrapar las horas

Ayer mi amiga Marocha me propuso acompañarla a un conciertillo en un bar.
Quique Artiach, cantautor medio desconocido, medio apartado de pequeños circuitos por propia voluntad.
El caso es que me gustó mucho su voz y aquí la comparto:

Canción: 5 cosas he aprendido, de Quique Artiach
Estilo "Silvio"; quizás diréis que nada nuevo bajo el sol. 
A mí me sorprendió y gustó a partes iguales. Preciosa su voz cantada y encantada de haberle conocido.

La noche nos confundió y de la casualidad más casual, nos topamos también con este tipo tan salao que nos hizo echar unas buenas y nocturnas risas, que no está nada mal.

En definitiva, que hay que atrapar las horas.
Hoy y siempre.

viernes, 12 de noviembre de 2010

Confieso

Cometí sincericidio.
Lo confieso.
Soy culpable.
No diré que fue una buena, pero sí una gran experiencia. Tuvo de bueno la simplificación que supuso. Pero quedaron cadáveres en el camino.
Ellos fueron mi condena.

Estoy en rehabilitación con otros sincericidas y todavía se me escapa alguna lagrimilla cuando nadie me ve.
Decir mi verdad, descarnada,  me alejó del suelo; porque hasta el mismo suelo quiso alejarse de mí.
No son buenos tiempos para el pecho descubierto.

Mi terapia es aprender a mentir. Lo justo para no hacerme daño. Lo justo para que tú no te asustes. Y te alejes. O te conviertas en un cadáver. 

Cometí sincericidio y ahora soy víctima de la mentira terapéutica.
Que me parece otra aberración.
No sé si tengo remedio.
Lo confieso también.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

La sangre

Gistaín (Huesca), mediados de los 70 -fotógrafo desconocido-

Sieso (Huesca), finales de los 80 -pour moi-

Sabe la sangre que es sangre
en Gistaín, en Sieso
y en el fin del mundo.
A mí la sangre me impresiona.
Además de que es verdad: nunca mejor dicho.

sábado, 6 de noviembre de 2010

Olores

Este otoño huele a membrillo.
No sabía mucho de él y hoy he descubierto, por ejemplo, que el membrillero es originario de los países bañados por el mar Caspio.
También parece que en la antigua Grecia el membrillo estaba consagrado a Afrodita, la diosa del amor y la fecundidad; según Plutarco las novias griegas mordían un membrillo para perfumar su beso antes de entrar en la cámara nupcial.
Los romanos perpetuaron esta creencia y popularizaron la costumbre de proveer a los recién casados con un membrillo antes de entrar al hogar como símbolo de suerte, para alejar malas influencias.

Esto he aprendido hoy.
Mi casa estos días huele a membrillo y yo como su carne.
Algo se está cociendo...

Cydonia Oblonga, por Ada Red

Zeus

Ya te echo de menos.
El miércoles por la tarde pasaste, digamos, a situación de cautiverio.
Ahora que te necesitaba tanto!
En realidad hace ocho años y medio que te necesito y, la verdad, siempre has cumplido mis expectativas.
Contigo he visitado un montón de lugares; me has acompañado a Donosti, Toulouse, Florencia...
Nunca te has negado a venir conmigo; a tu lado he visto las cosas de otro color.
Cruzar la plaza del Pilar me hace sentir cosmopolita siempre que tú estés ahí.
Y qué contar de darnos una vueltecita por los pies de Guara!
O, ahora que  recuerdo: esos paseos por el canal, hasta un lugar casi mágico.
La última vez que te vi fue el miércoles, día tres de octubre, a las cuatro de la tarde.
Todo parecía normal.
Pero raro, muy raro, ese día no me esperaste a la salida del trabajo.
...
No sabes el hueco que dejas.
Sólo deseo que si la persona que forzó tu marcha no te trata bien, no dudes en encabritarte y tirarle al suelo. Un buen escarmiento. Ellos qué saben de tu importancia.
Conmigo nunca tuviste un mal gesto, la verdad. Tampoco te di motivos...
Yo creía que íbamos a compartir los restos de nuestras vidas. Y una vez más, la vida me ha sorprendido.
Sé que es dificil pero ójala volvamos a vernos.
Hasta siempre, Zeus. 
Fuiste una gran bici. 
Mejor compañera.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Extraña pareja

Cuando me hubo contado todas sus miserias empecé a encontrarlo atractivo.
¿Por qué seré tan gilipollas?
No estaba yo para psicoanálisis...
Pero aquí estamos y puedo decir, sin temor a equivocarme, que las miserias nos desnudaron, para acercarnos después y acabaron siendo un territorio miserable, pero compartido.
A veces añoro conocer a alguien menos mísero que él, pero pronto abandono la idea: es mi misérrimo preferido.

Gracias por colmarme de esta miserable dicha.