Dulce introducción al caos

Vivir y enredarse. Desenredarse y vivir más aún.

domingo, 28 de febrero de 2010

El hombre que vendía dolores

Se llama Cipriano y vende dolores.
Puede que no tenga una ocupación muy ortodoxa pero yo lo he conocido así al menos durante los últimos diez años. Así que, digo yo, algún beneficio obtendrá con la venta, aunque simplemente sea el de hacer lo que le da la gana.
Raro era el día que pasaba por el pueblo y él no estaba por ahí, paseando; se asomaba por cualquier esquina, dispuesto a ofrecer su cargamento.
Se quejaba de varias dolencias crónicas y después trataba de venderte "un dolor", como si tal cosa. Era su preciada mercancía. Nunca se me ocurrió preguntarle si además de los dolores físicos tenía también del alma; me pareció mal hurgar en su intimidad. Desde luego, de esos, nunca me ofreció.
Recuerdo bien su tenacidad y su buen humor: nunca se le conoció un comprador dispuesto a acarrear semejante ganga, pero él nunca perdió la sonrisa ni las buenas formas, ni tampoco dejó de ofrecer sus dolores.
De hecho, yo tampoco le compré. Le puse mil y una escusas, porque mira que era perseverante el tipo.
Ahora, cada vez que paso por allí, me entristece el no haberle dicho nunca que sí, la verdad. Habría sido curioso ver cómo se hacía efectiva la venta: "mira Cipriano, pues sí, dame hoy un poquito de artrosis en las rodillas"... y, a ver qué pasaba...
Quizás a partir de ese momento habría empezado yo a sentir molestias y él se habría liberado un poco de las suyas.
Ya nunca lo sabré.
Se dicen muchas cosas sobre su desaparición, porque hace un tiempo ya que se le echa de menos por el pueblo. Se le echa mucho de menos, pues siempre rondaba por ahí.
Yo creo que se ha largado a abrir nuevos mercados, buscando otra clientela que le sepa entender. A ese entrañable vendedor de dolores.
Nosotros, no supimos.

Ojalá un día volviese rejuvenecido, sano y fuerte, porque hubiese encontrado ese sitio donde se compran y venden dolores y por fin hubiese podido desprenderse de tanto lastre... además de, sobre todo, sentirse comprendido.

miércoles, 24 de febrero de 2010

Biorritmo bloguero

Algo pasa... pero noto estos últimos días una disminución en la intensidad de entradas, comentarios, actualizaciones, etc de los blogs que me rodean. 
Y sobretodo en mí.
¿Tendrá este micromundo un biorritmo particular?
O soy yo, que me tomo un respiro inter-entradas y ya me parece que a todo el mundo le pasa lo mismo?
Yo creo que quizás existe el contagio, también vía blog (una nueva vía de contagio que me acabo de inventar, sí!) y por aquello de que todo es un continuo, estas cosas pasan.
Y unos días está todo el mundo más aplicado, creativo, necesitado de expresar o qué se yo -y eso se pega- y otras veces la maquinaria global pierde gas. Y todos perdemos gas.
Cosillas, que se me pasan por la cabeza. Nada importante. 
Seguramente es sólo una apreciación mía, la historia esta del biorritmo de los blogs.
Vamos, que debo tener demasiado tiempo libre...

sábado, 20 de febrero de 2010

Decidir

Por Jose de Madrid
(gracias por el envío instantáneo de un poco de luz)

Hay quienes paren casi sin pararse a pensarlo.
Eso me asombra.
Hay quienes lo eligen y planifican, conscientes y con energía.
Eso me gusta.
Hay quienes lo piensan mucho, y nunca encuentran el momento adecuado.
Eso me enreda.

Pero siempre hay quien , pariendo o no,
decide alumbrar.
Y ese dar a luz cotidiano,
esa decisión,
me conmueve.
Y  me mueve.
Decidamos alumbrar!

Hoy, de alguna manera, tocaba parir algo.

miércoles, 17 de febrero de 2010

Ella

Hoy sé
que hay ausencias
que echamos de menos
toda una vida.
 Hace años
un día como hoy
 perdí un pedazo de mi alma.
Y desde entonces
lo imagino 
vagando por el éter
buscando un alma que le dé un abrazo.

 
Mujeres con alfiler, por Pedro A. Martín

Gracias, Peri, por este regalo.
Alfileres-coraza.
Alfileres-prende almas.


domingo, 14 de febrero de 2010

Aquelarre

Brujas (Bélgica), coproducción de Marcos et moi
(pincha en la imagen si quieres ver toda la panorámica)

Quisiera ser una bruja, tan, tan, tan bruja... 
que pudiese ahora mismo salir volando en mi escoba y plantarme en
este lugar. 
Mágico rincón al que llegamos un día por casualidad.
Luego resultó ser uno de los escenarios más fotografiados de
esa ciudad. 
Pero eso es lo de menos. Lo de más fue la intuición.
Buen sitio para reunión de brujos y brujas.
Sí!

Invictus


 (nunca te acostarás, sin saber...)

Out of the night that covers me,
Black as the pit from pole to pole,
I thank whatever gods may be
For my unconquerable soul.
In the fell clutch of circumstance
I have not winced nor cried aloud.
Under the bludgeonings of chance
My head is bloody, but unbowed.
Beyond this place of wrath and tears
Looms but the Horror of the shade,
And yet the menace of the years
Finds and shall find me unafraid.
It matters not how strait the gate,
How charged with punishments the scroll,
I am the master of my fate:
I am the captain of my soul.
William Ernest Henley - 1875

en castellano:

Desde la noche que sobre mi se cierne,
negra como su insondable abismo,
agradezco a los dioses si existen
por mi alma invicta.
Caído en las garras de la circunstancia
nadie me vio llorar ni pestañear.
Bajo los golpes del destino
mi cabeza ensangrentada sigue erguida.
Más allá de este lugar de lágrimas e ira
yacen los horrores de la sombra,
pero la amenaza de los años
me encuentra, y me encontrará, sin miedo.
No importa cuán estrecho sea el camino,
cuán cargada de castigo la sentencia.
Soy el amo de mi destino;
soy el capitán de mi alma.

Nunca pensé que una película con tanto rugby podría gustarme tanto!

viernes, 12 de febrero de 2010

Tiempo hacia delante


Bueno, que hoy es viernes.
Y hoy no tengo un Viernes que me acompañe, como a Robinson.
Ves, ya vuelvo a pensar en naufragios... 
Corto.


Buen fin de semana!
(se admiten sugerencias de cartelera, quizás toque séptimo arte...)

Para tus ojos

 
 Fractal 1.6, por Marcos Rotllán
"Los ojos son el punto donde se mezclan alma y cuerpo"
 Friederich Hebbe 

jueves, 11 de febrero de 2010

Porque sueño...


Anoche cayeron chuzos de punta
dentro de mi casa
un huracán arrasó mi habitación
una sacudida hizo vibrar mi cama
mientras dormía
o intentaba dormir.

Lo único que pude poner a resguardo
fueron mis recuerdos
mis ideas
y mis deseos.

No sé si soñé
o pasó en  realidad
pero sentí alivio
al ser consciente
de lo poco que pesa
lo que es más mío.


jueves, 4 de febrero de 2010

Fiebre

Aviso
Defensa
Atención
Algo ocurre
Para
Cuídate
Líquido
Túmbate
Tiempo
Mímate
Zumo
Hay algo enquistado
Proceso
Evolución
Curación

Todo eso pero, mientras dura, que mal se está, eh?

martes, 2 de febrero de 2010

Electroduendes

En mi casa hay duendes. Yo nunca los he visto, pero hoy tengo la certeza de que están.
Y montan juergas. Unas fiestas que flipas. Que se te va la olla, vamos.
Montan unos equipos de sonido e iluminación potentísimos, y yo sin enterarme.
Si lo hubiese sabido antes, me habría unido a ellos...
Pero hoy, hoy...
       les voy a cortar el rollo!!
De hecho ya he empezado...
Aquí o nos divertimos todos o se acabó!
Y yo no me he divertido...
        te puedo asegurar que nada.
Casi me da un soponcio.
Hoy, los he descubierto.
Y es que ha llegado a mi casa una carta con una E y el membrete azul que los ha delatado...
¿Quiénes si no los duendes montando sus fiestas han elevado a las nubes mi factura de la luz?
Nunca pensé que estar en las nubes pudiese resultar tan caro...

lunes, 1 de febrero de 2010

Haré una excepción musical...

Hoy estoy llorona porque se ha ido alguien que forma parte imborrable de mis recuerdos de niñez y preadolescencia: una persona de gran corazón. 
Era grande porque estaba enamorado de lo que hacía y por sus "manos" han pasado multitud de personas a las que ha intentado contagiar ese enamoramiento, con más o menos éxito. Pero el éxito nunca dependió de él: él defendía con vehemencia su pasión por el folclore del terruño.
Por eso y por mucho más.
Con él aprendí a tocar la guitarra (mal: porque luego he dejado de practicarlo) y a cantar jota (peor: cantando jota aprendí lo que era el pánico escénico y que no me gustaba cantar jota...). Pero aprendí y desaprendí con mucho cariño.
Además, es (era) de esas personas que cuando te saluda, te abraza y da calor, siempre cercano; de esa gente que hace falta.
Por todo el afecto que le tengo, y porque está unido a esa etapa decisiva, le recuerdo  ahora desde este rincón. 
A José, Pepe, Pepito
Gracias