Dulce introducción al caos

Vivir y enredarse. Desenredarse y vivir más aún.

jueves, 26 de noviembre de 2009

Obsesiones familiares


Hace poco reconocí estar obsesionada este otoño con olivos y almendros.
...
Mi hermano tiene una terraza amplia y acogedora.
Lo curioso es que también anda obnubilado aunque parece no saberlo.
Su obsesión son las Amarilis.
Sólo cultiva esta planta: la mima, la riega, la abona, la cambia de sitio, acaricia sus hojas, fotografía sus flores, las muestra orgulloso...
Han desarrollado una especie de simbiosis, por la cual él se emociona cada vez que empieza a ver crecer una vara. Y parece como que el bulbo, emocionado con esa emoción, se esfuerza más en parir nuevas flores que son sin duda preciosas.

Así, mi hermano sigue embobado mirando sus plantitas, que ya se cuentan por miles. Las Amarilis siguen preñándose de flores, embobándose al sentirlo tan embobado a él.
...
Mi hermano se ríe un poco de mis obsesiones.
A mí me da miedo su simbiosis: la emoción se está convirtiendo en okupación.
Un día de estos suena el timbre y es mi hermano, pidiendo asilo pues las Amarilis lo han echado de casa.
Hermano, si esto ocurre, no lo dudes: ven.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Canción de noviembre

Que no es más que una versión acústica de una canción que hice sonar miles de veces cuando tenía, no sé, entre 12 y 14 años.
Ahora la escucho (hacía años que no lo hacía) y me parezco demasiao cría (entonces) para que me gustase tanto esta canción.
Pero entonces ya me sentía muy mayor, al menos para determinadas cosas.

Y me viene bien con los apuntes sobre soledades, otoños, antídotos, contrastes e idas y vueltas.

Mañana será igual

martes, 24 de noviembre de 2009

Contrastes de ida y vuelta

Voy y vengo de acá a allá. No tengo prisa pero, es curioso, siempre llevo conmigo una especie de urgencia, aunque sea muy sutil.

Contrasta de donde vengo con donde estoy:
vengo de pisar tierra y abrazar árboles, de tocar corteza y frutos, de dejar que el sol (impresionante otoño éste!) me acaricie y observar el transcurrir del día sólo bajo el concepto de las horas solares: luz - no luz; tarea - recogimiento. Y poco más.
Me gusta ese ritmo. Esa desconexión. Esa especie de comunión. Es un buen experimento el dejarse llevar así: todo se vuelve sencillo.
Y estoy en una habitación, dentro de un piso, dentro de un edificio, con otras casas de otros vecinos que yo no conozco, rodeada de calles, bloques y coches, barrios... Es de noche, ya no hay sol, y aunque lo hubiese, vería muy poquito. Mucha gente, muchas cosas, mucha prisa, mucho ruido, mucha complicación.

A veces no sé si estoy de vuelta o si todavía no me he ido.

Necesito aún las dos situaciones, lo sé.
También agradezco el poder disfrutarlas. Es una suerte.
Espero un día, en ese contraste, aprender a bucear dejando atrás la sutil urgencia.


viernes, 20 de noviembre de 2009

Antídoto

Quizás el antídoto sea yo.
Lo que ocurre es que me lío con la posología.
Si me paso, tengo problemas porque me vuelvo inmune.
Si no llego, la cotidianidad puede herirme demasiado.

Es como vivir envuelta en cuero
o no tener piel.

No sé si logro explicarme. Ni siquiera sé si quiero que lo entiendas.

Simplemente, por hoy, me quedo con esa idea:
el antídoto soy yo.

jueves, 19 de noviembre de 2009

Profundidad

Sentirse viva es...
caerse de la cama y hacerse un chichón.

Parece una parida, verdad?
Si te ocurre, verás como ya estás más de acuerdo conmigo.


(hoy no tengo el día inspirado)
;-)

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Raíces

Oliveras de Sen, por Ada Red
Me encantan los olivos.
Y el de la foto es un ejemplar muy curioso.
Lo que más me gusta de él es que nace como si tuviese dos raíces distintas y me recuerda mucho a mí misma, a cada uno de nosotros. Dos fuertes raíces que forman un tronco único que luego se diversifica en ramas de distinto tamaño. Cada uno tenemos multitud de ramas, unas mejores, otras peores, pero muchas, y todas juntas suman nuestra identidad. Junto al tronco y las raíces, claro.
Lo único que me falta para ser este olivo es poder colocar una de esas grandes raíces en un lugar precioso del Pirineo, la otra en otro lugar con distinto encanto de los pies de Guara. Pero esto me parece muy complicado de conseguir en una foto.

Este otoño estoy obsesionada con olivos, almendros y similares.
Lo reconozco.

Cortinas sabias



Me dedico a tejer cortinas por la noche, cuando nadie me ve. He desarrollado una técnica meticulosa y totalmente personal para que mis cortinas sean las mejores. Es un secreto que no pienso compartir con nadie.
Lo siento, tampoco contigo.

Mis cortinas, además de ser cortinas, tienen una cualidad muy especial: saben cuándo quiero mostrar lo que hay en el interior de mi casa y cuándo no. Hace unos meses, cuando vine a vivir aquí, las colgué en el balcón y rápidamente se tornaron lona oscura.
Algo querrían decir.

Al principio sólo las cosía. He tardado tiempo, pero ahora además las entiendo.
Es hermoso.

Últimamente las acaricio y son casi seda. De un verde precioso.
Además de cortinas son sabias.
Sólo me falta encontrar la fórmula para que ni se hagan tan oscuras, ni se vuelvan transparentes del todo. Mi casa necesita un cierto equilibrio de luz y yo preciso intimidad.

Creo que estoy en el camino, pero para ello he de seguir tejiendo ahora que ya nadie pulula por ahí...
No haré ruido.
Buenas noches.

martes, 17 de noviembre de 2009

sábado, 14 de noviembre de 2009

La soledad debe ser esto...

Estoy sola.
Sola por fuera, sola por dentro.
"Nada por aquí, nada por allá", como en aquellos trucos de magia de la infancia.

La verdad es que puede tener algo de mágica, cuando se elige y disfruta.
Cuando ocurre de otro modo, hay que esforzarse mucho para encontrarle la chispa, la magia, a esa seca soledad que a veces se apodera y convierte en árido lo que un día nos resultaba lleno de vida.

Hoy no sé cómo estoy: sola, solitaria, aislada, abandonada, retirada, incomunicada, separada, desamparada, encerrada, desterrada, melancólica, nostálgica, con añoranza, triste, ausente, indefensa, huérfana, viuda...
... todo, nada,
o simplemente enRedAda... ¿?

El primer nudo de la red...

... expresa mi deseo de desanudar; éste es un juego para aprender a no esperar.
Ser yo misma en palabras, siendo al tiempo mi parte desconocida.
Retazos de libertad. Pensamientos cogidos con pinzas.
Ilusiones. Un espejismo.
Quizás simplemente sea fruto de la necesidad.


Está escrito.

Que sea para bien.